La única manera de acercarnos de verdad a las nuevas generaciones es estar donde ellos están. Nuestra participación reciente como empresa colaboradora en la universidad ha sido una experiencia de conexión y escucha. Desde el equipo de Marketing y Comunicación tuvimos la oportunidad de llevar un reto real al aula y volver con una mochila de ideas frescas.

Un briefing de verdad, para alumnos de verdad

Todo comenzó con una propuesta sencilla pero ambiciosa. En una primera sesión presentamos a los estudiantes de la asignatura de Relaciones Públicas del profesor Josep Salvat (en la Universidad Autónoma de Barcelona) un encargo profesional auténtico. Lo que les llevamos fue nuestro día a día, nada de casos de manual. Les pedimos exactamente lo que le pediríamos a cualquier agencia: diseñar una estrategia completa de comunicación y RRPP para algunos de los servicios de nuestra consultora, enfocada en un segmento de público objetivo muy concreto.

Los alumnos recibieron toda la información necesaria para ponerse en la piel de un equipo de comunicación profesional.

Lo que vimos en las presentaciones

En la segunda sesión ellos tenían la palabra. Los equipos fueron presentando sus propuestas: análisis de situación, definición de públicos, mensajes clave, tácticas en medios y redes, cronogramas y métricas. La variedad de enfoques fue lo que más nos sorprendió.

El feedback fue bidireccional. Nosotros señalamos qué aspectos conectaban con la realidad del sector y cuáles necesitaban ajuste. Ellos, con la franqueza que da no tener nada que perder, nos devolvieron con sus trabajos algunas reflexiones para mirar nuestras propuestas desde otras perspectivas.

Lo volveríamos a hacer

Este tipo de colaboración con la universidad no es filantropía corporativa. Conectar con estudiantes que en breve estarán en el mercado laboral nos permite, a la vez, detectar talento, poner a prueba cómo comunicamos nuestra propuesta de valor y aportar algo genuino al ecosistema formativo del que, en definitiva, también nos nutrimos. Nosotros también estuvimos ahí y las experiencias reales nos enriquecieron. El ciclo es continuo y así debe ser.

Gracias a Josep Salvat, profesor de la asignatura; a la Universitat Autónoma y, por supuesto, a los alumnos.