La nómina es un documento financiero complejo, no es solo el recibo mensual del salario. Es un documento que determina tu relación con la Agencia Tributaria, de ahí que sea importante entender sus conceptos. El Modelo 145 en la comunicación con tu empresa pagadora es clave para evitar sorpresas cuando llegue abril con la campaña de la Renta.
¿Qué es la retención del IRPF y por qué aparece en tu nómina?
El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es un tributo personal y directo que grava las rentas obtenidas en un año natural. Lo que se resta cada mes en la nómina no es el impuesto final, es un adelanto o pago a cuenta que tu empresa ingresa en Hacienda en tu nombre.
Este sistema de retenciones es obligatorio por ley y su objetivo es que el pago del impuesto se realice de forma fraccionada a lo largo del año.
El Modelo 145: documento de comunicación con tu pagador
El Modelo 145 es el documento donde comunicas a tu empresa tu situación personal y familiar. Es fundamental porque el porcentaje de retención no solo depende de cuánto ganas, sino de factores como el estado civil, el nacimiento o existencia de hijos, el cuidado de mayores, discapacidad propia o de familiares a cargo, la adquisición o rehabilitación de la vivienda habitual con financiación ajena en supuestos determinados. Y cualquier cambio en estas circunstancias se debe comunicar mediante el modelo 145 para realizar la regularización del IRPF en la nómina. Si no lo haces, puede que te retengan de más o de menos y vienen los descuadres en la renta.
Tramos de IRPF 2026
Los tipos impositivos son progresivos y oscilan desde el 19% (para rentas hasta 12.450 €) hasta el 47% (para rentas superiores a 300.000 €).
El peligro de la casilla del 2% y los cambios sin aviso (más detalle, aquí).
Existen situaciones donde la empresa puede aplicar un tipo mínimo de retención del 2%, por ejemplo, en contratos temporales inferiores a un año. Sin embargo, si marcas la casilla correspondiente en el Modelo 145 pensando que no superarás los 33.007,20 euros anuales y finalmente los superas, el ajuste final en las últimas nóminas del año puede ser muy brusco para compensar la falta de retención previa.
Además, aunque la empresa no suele cambiar el tipo sin avisar, debe hacerlo obligatoriamente si hay una revisión de las tablas de la Agencia Tributaria o si cambian tus condiciones salariales.
¿Por qué confiar en un experto para tu declaración?
Aunque el ajuste del IRPF se haga de forma correcta, llegado el momento de presentar la Renta, es importante revisar el borrador y recurrir a un asesor para verificar, la casuística personal puede ser muy variada. Por ejemplo, existen rentas exentas que no deben tributar pero que requieren un análisis jurídico para no incluirlas erróneamente en el límite de la obligación de declarar.
Contar con un gestor profesional te asegura que:
• Se apliquen correctamente las deducciones por situación familiar.
• Se aprovechen beneficios específicos, como la reducción del 60% en las retenciones para residentes en Ceuta y Melilla.
• Se verifiquen las ganancias patrimoniales, como las derivadas de la resolución de contratos o transmisiones de inmuebles, evitando errores en el cálculo del valor de adquisición.
Una correcta planificación y el asesoramiento experto son la mejor herramienta para que tu declaración de la Renta sea, simplemente, un trámite más.