El calendario de la digitalización de la facturación en España vuelve a cambiar.
El Ministerio de Hacienda ha anunciado su intención de aplazar hasta octubre de 2028 las obligaciones pendientes relacionadas con los sistemas informáticos de facturación —conocidos habitualmente como VERI*FACTU—, con el objetivo de hacer coincidir su implantación con la factura electrónica obligatoria para pymes y autónomos.
El cambio responde a una idea bastante lógica: evitar que empresas y profesionales tengan que realizar varias adaptaciones tecnológicas en un periodo corto de tiempo y avanzar hacia un modelo de facturación más coordinado.
Pero el nuevo aplazamiento también plantea una pregunta:
Si todavía quedan dos años, ¿tiene sentido seguir posponiendo la digitalización de la facturación?
Desde nuestro punto de vista, no. La normativa no debería ser el único motivo para apostar por un software de facturación profesional.
VERI*FACTU y factura electrónica empiezan a compartir calendario
Hasta ahora, las empresas tenían sobre la mesa dos grandes cambios relacionados con la facturación.
Por un lado, el Reglamento de Sistemas Informáticos de Facturación, habitualmente asociado a VERI*FACTU, que establece requisitos de integridad, conservación, trazabilidad e inalterabilidad de los registros generados por los programas de facturación.
Por otro, la factura electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales, que cambia la forma en la que las facturas se emiten, intercambian y procesan.
Hacienda ha decidido ahora avanzar hacia una mayor convergencia entre ambos modelos, tanto desde el punto de vista normativo como técnico.
La intención anunciada es que las obligaciones pendientes de VERI*FACTU se desplacen hasta octubre de 2028, coincidiendo con la implantación de la factura electrónica para empresarios y profesionales con una facturación anual inferior a 8 millones de euros.
El objetivo es evitar duplicidades y sucesivas adaptaciones de los sistemas de facturación.
Conviene señalar, no obstante, que el nuevo calendario de VERI*FACTU anunciado por Hacienda deberá concretarse mediante la correspondiente modificación normativa.
Más plazo no significa menos necesidad
Es fácil interpretar un aplazamiento como una invitación a esperar: “si ya no tengo que hacerlo el año que viene, lo revisaré en 2028.”
Pero esa conclusión parte de una premisa equivocada: considerar que el principal motivo para utilizar un buen software de facturación es cumplir con Hacienda.
La normativa importa, por supuesto. Pero debería ser solo una de las muchas razones para profesionalizar la gestión de la facturación.
Una empresa necesita saber hoy qué ha facturado, qué tiene pendiente de cobrar, cuáles son sus clientes principales o cuánto tiempo dedica su equipo a tareas administrativas.
Ninguna de esas necesidades se ha aplazado hasta 2028.
Un software de facturación es una herramienta de gestión, no solo de cumplimiento
Un buen sistema de facturación debería permitir emitir facturas correctamente y cumplir con la legislación vigente.
Eso es el punto de partida.
El verdadero valor aparece cuando además permite automatizar tareas, reducir errores y tener más control sobre el negocio.
Por ejemplo, evitar introducir una y otra vez los mismos datos, conectar presupuestos, pedidos y facturas, controlar vencimientos, detectar impagos o consultar en segundos la evolución de la facturación.
También permite trabajar sobre una única fuente de información, evitando documentos dispersos, hojas de cálculo independientes y procesos manuales que dependen demasiado de las personas que los gestionan.
Todo esto aporta valor independientemente de cuándo entre en vigor VERI*FACTU.
De “¿cumple VERI*FACTU?” a una pregunta mucho más importante
Durante los últimos meses, una de las preguntas más habituales al elegir un programa de facturación ha sido:
“¿Está preparado para VERI*FACTU?”
Es una pregunta necesaria.
Pero no debería ser la única.
También conviene preguntarse:
¿Me permite ahorrar tiempo?
¿Reduce tareas manuales?
¿Me ayuda a controlar los cobros?
¿Puedo consultar fácilmente la información de mi negocio?
¿Se adapta al crecimiento de mi empresa?
¿Estará preparado para los próximos cambios normativos?
Porque un software que únicamente resuelve la obligación regulatoria de hoy puede quedarse corto para las necesidades del negocio de mañana.
La normativa cambia. Una buena gestión sigue siendo necesaria.
El calendario de VERI*FACTU ya ha cambiado varias veces y ahora Hacienda plantea hacerlo converger con la factura electrónica obligatoria.
Probablemente tampoco será el último cambio que veamos en materia de digitalización fiscal. En el horizonte está también la evolución europea de los sistemas de reporte digital, impulsada por iniciativas como ViDA.
Por eso creemos que centrar cualquier decisión tecnológica únicamente en la próxima fecha límite es una visión demasiado corta.
La normativa no debe ser el único motivo para apostar por un software de facturación profesional.
Puede ser el empujón que haga que muchas empresas se planteen el cambio.
Pero las razones para hacerlo ya existen: ahorrar tiempo, reducir errores, automatizar procesos y tener un mayor control sobre el negocio.
La obligación puede esperar hasta 2028.
La oportunidad de gestionar mejor la empresa empieza hoy.